El caballero del Alba

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Reseña de El caballero del Alba en Hislibris

SebastianRoa 19 enero, 2011
Enlace a la crítica



EL CABALLERO DEL ALBA (CRÓNICA DE CINCO AÑOS) – Sebastián Roa
Publicado por JosepO cómo echarle siete llaves al sepulcro de Hartzenbusch.

Iré al grano. ¿Es buena? Sí, y mucho.

Hace algún tiempo compré un libro que, como tantos otros, quedó en la pila de «pendientes». Cuando eso sucede, no suelo hacer reseña alguna, porque odio que me recomienden un libro que no voy a poder comprar. Y como últimamente leo demasiados libros atrasados, no hago ninguna reseña, lo que ha llevado a duras reprimendas de los hislibreños más laboriosos que han llegado a amenazarme con la expulsión fulminante e irreversible por mi pereza. Sin embargo, he podido comprobar que este libro sigue a la venta (¡y a 10 euros!), por lo que aprovecharé para lavar mi honor.

Repito: cómo echarle siete llaves al sepulcro de Hartzenbusch (sí, ya sé que abuso de la frase de Joaquín Costa). ¿Por qué menciono al decimonónico Juan Eugenio?, porque de eso va esta novela: de los Amantes de Teruel. Aunque, a diferencia del romántico dramaturgo, que apenas dedicaba unas frases a las aventuras de Diego Martínez de Marcilla y se recreaba en el escabroso morbo del momento del encuentro final, ésta es una novela histórica y se centra precisamente en la narración de los hechos acaecidos durante los cinco años del plazo dado por el señor de Segura, cosa ya anunciada en el acertado subtítulo.

La historia comienza con el famoso amante contando en retrospectiva sus penas en una lóbrega mazmorra. La elección del narrador es impecable. Estoy harto de primeras personas artificiosas, que se empeñan en narrar aquello de lo que el protagonista no es testigo con inverosímiles circunloquios, de recuerdos que se centran en banalidades imposibles de recordar, de anacronismos morales para que el personaje sea psicológicamente más profundo, de largas parrafadas aleccionadoras. Diego de Marcilla cuenta sus memorias en una primera persona correcta, sin trampas. Su visión de las Navas de Tolosa es la que le corresponde, nube de polvo incluida, sin «vistas de pájaro», sin farragosas descripciones de dónde estaba cada unidad más allá de las noticias que llegan a su posición, sin un intento de demostrar que se ha estudiado el diorama, sin un inverosímil secundario enteradillo que se lo cuenta todo como si eso fuera lo que la gente normal hace durante una batalla. Esa tónica prosigue durante toda la novela, aunque la importancia que va cobrando Diego con el tiempo le hace ser testigo de las situaciones de forma cada vez más detallada; de todos modos, sigue sin contar lo que no puede conocer y sin ver lo que no está a su alcance. Me encanta esa descripción de Sagunto sin decir que lo es… porque Diego no puede saberlo. Al terminar, no obstante, cambia de narrador en un recurso ya usado por otros autores (como por ejemplo Mika Waltari en El sitio de Constantinopla) para narrar un epílogo que nos conecte con la parte más conocida de la historia, evitando finales abiertos .

El lenguaje utilizado tiene el grado justo de arcaización. Da la impresión de que alguien antiguo está hablando con nosotros, pero no se excede. Todos hemos leído imitaciones de lenguaje de época que hacen la lectura sea tediosa, incluso imposible, y no es fácil hallar el término medio. El texto de Roa, por el contrario, se lee con facilidad y, a la vez, nos ambienta.

La calidad literaria del texto también es buena. Tiene el grado justo de belleza para que podamos alabarla, pero no tanta como para hacerse farragosa. El dominio del castellano y de su riqueza también es de destacar.
El ritmo es el que corresponde. Quien busque novelas de acción que «enganchan» desde la primera a la última página en una sesión maratoniana tal vez se sienta defraudado, pero tiene sus momentos álgidos bien dosificados y el interés se mantiene durante todo el texto. El recorrido de Diego en busca de la riqueza que lo haga merecedor de Isabel nos lleva a vivir aventuras en las que la rueda de la Fortuna eleva y hace caer al protagonista, y nos proporciona una lectura agradablemente amena.

El sentido épico está bien. Huye, como he dicho, de la perfecta descripción de las batallas, pero el personaje nos cuenta lo suficiente como para que las comprendamos y, sobre todo, para que nos sintamos en su piel. Las Navas o Muret pueden consultarse en cualquier enciclopedia (en las serias, al menos), y no es tan importante narrarlo todo como no meter la pata. Roa ni lo cuenta todo ni mete la pata: no nos abruma intentando demostrar todo lo que sabe, pero lo demuestra con lo que calla. Los prolegómenos de Muret, especialmente, pueden cabrear a algún fanático de la nobleza de Pedro el Católico, al cual me han presentado en alguna ocasión como el paladín de la justicia muriendo heroicamente por defender a sus vasallos ante la abrumadora superioridad de los franceses: pues va a ser que no, que ni es tan fiero el león ni tan caballeroso el caballero.

Insistiendo en el sentido épico, esta vez en su escala menor, debo reconocer mi envidia por cierta habilidad del autor; Roa es un maestro en lo que yo soy un torpe: la descripción de los duelos singulares. Cuando veo un cierre entre dos espadachines en una película, pienso lo difícil que debe ser llevar esa coreografía a la palabra escrita y admiro a quien es capaz de hacerlo. Pues Roa es capaz. Las fintas, choques, movimientos, te sumergen en el momento como la mejor escena del mejor cine.

Los personajes son creíbles, ajustados a su tiempo, sin anacronismos, bien construidos, y con una evolución personal consistente. El protagonista, aunque demasiado guapo para mi gusto (a juzgar por las pasiones que levanta), es verosímil: no es perfecto, no se salva milagrosamente de peligros imposibles, no toma siempre las decisiones correctas. Los secundarios son introducidos a su tiempo y cumplen con su papel.

Respecto al rigor histórico, el conocimiento de la época es impecable, lo cual es más de admirar teniendo en cuenta la variedad de escenarios: Teruel, Al-Ándalus, Occitania, Tierra Santa. Los hechos narrados han sido escogidos de forma que el personaje pueda cumplir su plazo de cinco años viviendo aventuras, sin cambiar fechas ni inventar falsedades, sin licencias. La microhistoria (aunque se escapa una mazorca) es también correcta, y vestuario, armamento, comida y costumbres están perfecta y fielmente reflejados. Ya sabéis que tengo fama de «enteradillo», «minucioso» y otros epítetos (algunos un poco más desagradables), aunque trastabille con el nombre de Alcuino de York (y eso eso que lo escribí cien veces, como recordaréis). Todos sabéis de qué pie cojeo (el izquierdo, me lo jorobé en el ‘90 en un alcorque de Barcelona) y de qué mano soy manco. O sea, que si no protesto es porque no he podido hallar gazapos (bueno, la mazorca).

¿He dicho ya que me ha gustado mucho? Pues compradla.

Ficha técnica
Título: El Caballero del Alba. Crónica de cinco Años.
Autor: Sebastián Roa Mesado.
Editorial: De Librum Tremens Editores S.L. Madrid, 2008.
Rústica, 445 páginas.
PVP: 10 euros.

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Reseña de EL CABALLERO DEL ALBA

SebastianRoa 19 enero, 2011

Mi paisano Javier Sanz, sheriff del macroblog Historias de la Historia, ya tuvo la deferencia de publicar un anuncio relativo a la novela y una agradable entrevista, asuntos que ocuparon su lugar en su día en el blog de EL CABALLERO DEL ALBA.
Después Javier, una vez ha acabado de leer
El caballero del Alba, me hizo el inmenso honor de publicar una sentida reseña. Javier suele prestar atención en su blog a acontecimientos históricos y a las publicaciones relacionadas con ellos, además de contar con valiosas colaboraciones de una comunidad heterogénea de personas cuyo denominador común es el interés por la Historia. Gente de valía, vamos.


Pues bien, he aquí la crítica de Javier a
El caballero del Alba. Por mucho que hable de ella (que siempre será poco) nada mejor que leerla. Los que me conocen, y sobre todo los que saben lo que fue para mí escribir esta novela, podrán entender lo que siento ante cosas como esta:

Published by Javier Sanz

Aunque ya escribí un post referente a esta novela de mi paisano Sebastián Roa, fue una entrevista con el autor y sus comentarios de la novela. Ahora, después de leerla, voy a escribir mi reseña.

Esta reseña puede que no sea muy objetiva, ya que se mezclan los sentimientos con lo puramente literario, pero trataré de escribirla razonando por qué os aconsejo su lectura.
El hilo conductor de la novela no tiene nada oculto y es de sobras conocido, está basado en la leyenda (o historia) de los Amantes de Teruel (mi tierra). Diego de Marcilla tiene que partir para buscar fortuna y poder casarse con su amada Isabel de Segura. Ésta le corresponde con su amor, pero su padre no cree que un segundón sea el mejor pretendiente para su hija, y menos cuando la pretende Pedro de Azagra, hermanastro del Señor de Albarracín. D. Pedro Segura le da un plazo de 5 años (1217) para amasar fortuna y entregarle a su hija. Diego de Marcilla parte en 1212 a cumplir su juramento.

Hasta aquí nada nuevo, por lo menos para mi.

La novela está contada en primera persona por Diego Marcilla y relata todas sus aventuras, durante el plazo de los cinco años, para conseguir la suficiente riqueza que le permitan desposar a Isabel. Acompañamos al turolense a las Navas de Tolosa, donde se une a la cruzada cristiana contra los almohades. Esta primera batalla no le dará la suficiente como para volver a casa, pero en ella demostrará su valor y tendrá sus primeros encontronazos con los sanguinarios ultramontanos. Seguirá con un grupo de paisanos y su amigo Esteban (leonés) por tierras de frontera luchando contra los almohades, hasta que tiene noticias de la partida de su rey, Pedro II de Aragón, hacia el Languedoc, donde perderá todo (y casi la vida). La última intentona la hace en Tierra Santa, donde se une a los fieros almogávares y amasa una gran fortuna dando escolta a las caravanas. Hay un punto en la novela donde nuestro héroe, con la fortuna suficiente, pone fecha de vuelta a Teruel, pero…

Sebastián me va a matar, estoy destripando la novela.

Seremos testigos directos de los acontecimientos de las Navas de Tolosa, de Muret, de San Juan de Acre, “conoceremos” a los crueles ultramontanos, al Papa “genocida” Inocencio, a los “salvajes” almogávares, al rey Pedro II de Aragón, a los musulmanes de la península y de Jerusalén, a los piratas berberiscos, a los cátaros, etc.

Sebastián caracteriza a Diego como un héroe medieval, inteligente, noble y honesto con su amada – y su juramento-. Los caprichos del destino (o de la pluma de Sebas) harán que durante toda la novela haya un personaje responsable de todas sus desdichas (y de los que le rodean). Las alegrías son mínimas comparadas con las desgracias. Hay pasajes desgarradores en los que mientras lees crees que, en la siguiente página, Diego va a tirar la toalla, “hasta aquí hemos llegado”; pero no, sigue adelante incluso dejando algún corazón roto por el camino (otro motivo más de sufrimiento para Diego). Es un hombre de honor y de palabra, algo con tan poco valor ahora que si no está refrendado por una firma no vale. La Edad Media es un periodo de valores humanos y no de miserias humanas como actualmente.

Sabiendo el final, había momentos, cuando faltaban pocas páginas, que pensaba que Sebas en un ataque de locura (u olvido) cambiaría el final y sería un “fueron felices y comieron perdices”. No hubo suerte, Sebas fue fiel a la leyenda hasta el final, tanto como Diego.

He sufrido con Diego, he golpeado la mesa (es verdad) en el único momento que la ira se apodera de él (justificadamente), en el libro la amistad se escribe con mayúsculas, he comprendido lo que es el honor, me he lanzado al galope junto a Diego sin temor a la muerte y casi muero por amor.

Seguramente todas las aventuras (o mejor dicho desventuras) de Diego durante esos cinco años están sólo en la cabeza del autor, pero para mi la historia de los Amantes de Teruel es la la historia del Caballero del Alba. Cuando dices que eres de Teruel, todo el mundo te pregunta por los Amantes del Teruel (y el jamón, Dinópolis, Albarracín, el mudéjar… y todavía hay mucho más) y yo les relato, a grandes rasgos, la leyenda pasando por alto el intervalo de esos cinco años. Puesto que las leyendas se nutren de la tradición oral y la costumbre, yo contaré la leyenda de los Amantes de Teruel incluyendo una maravillosa crónica de cinco años que un ermitaño (un tal Lacedemonia) le contó a mi tatatatatatarabuelo, y que relata la historia del Caballero del Alba.Sebas, me quito el sombrero y sólo puedo decirte GRACIAS.

Gracias a ti, Javier.

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Presentación de EL CABALLERO DEL ALBA

SebastianRoa 19 enero, 2011
Día 4 de febrero de 2008. Como acto inaugural de la exposición de vestimenta y armas medievales y maquinaria de asedio, se llevó a cabo la presentación en sociedad de El caballero del Alba (crónica de cinco años), en la cámara de comercio de Teruel. A Teruel, así, llevaba de vuelta su más famosa leyenda, la de Los Amantes de Teruel.
Y allí nos reunimos a las 19:00 horas. No era mi primera presentación literaria, pero sí la primera en la ciudad que me vio nacer. Frente a mí, unas setenta personas de Teruel y foráneos que se acercaron a escucharnos y a admirar la soberbia exposición preparada por Fidelis Regi, marco inigualable con el que no podía ni soñar.

Basé la presetación de la novela en sus puntos fuertes: la fidelidad histórica y la fidelidad a las bases de la tradición, y la puse a disposición de todos aquellos que quieran asomarse a El caballero del Alba. Sin alharacas, sin adornos inútiles, sin distracciones: ahí está el libro, y que juzgue quien lo lea.


A ellos, a los que estuvieron conmigo esa tarde, también quiero darles las gracias. A los familiares y amigos que vinieron a arroparme; a los actores y actrices de las bodas, entre ellos gallardos Diegos y preciosas Isabeles, que me han permitido entrar en sus casas y colarme en sus estanterías; a los insignes amantistas que me hicieron el honor de poder estampar mi firma en libros que ya eran suyos más que míos; a Alberto, mi editor, que pudo comprobar in situ la afición medieval que recorre las venas de los turolenses; incluso a aquellos que se marcharon raudos cuando se acercaba el turno de preguntas… Gracias a todos.

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El caballero del Alba

SebastianRoa 19 enero, 2011
El caballero del Alba, novela histórica medieval publicada en 2008 con Delibrum Tremens, fue mi primera incursión en el género. Para ello escogí una leyenda de mi tierra, la de Los amantes de Teruel, un tema virgen para novelar y hermoso para desarrollar en una época crucial de la historia de España. 

Año de Nuestro Señor de 1217.En la oscuridad de una lóbrega mazmorra de la Valencia almohade, un joven aragonés desgrana la crónica de su aventura, rememorando los cinco años de que ha dispuesto para conquistar su meta.

Nacido y educado en una sociedad militarizada, heredero de la tradición guerrera aragonesa, Diego de Marcilla halla en su Teruel natal un amor puro que choca con las ambiciones de don Pedro de Segura, el padre de la también enamorada Isabel.

Obligado a abandonar las murallas de Teruel, Diego parte con el ejército aragonés de Pedro II para luchar en una batalla crucial que ha de cambiar la Historia: Las Navas de Tolosa.

Es sólo el comienzo de la odisea de Diego. La disputa contra la ciega superstición, el fanatismo, la venganza y la ambición, pero también la amistad, la lealtad y, sobre todo, el recuerdo siempre presente de Isabel de Segura, acompañan al protagonista al campo de batalla de Muret, en el que se ha de decidir el destino de Occitania; de allí al peligroso Mediterráneo, escenario de la actividad corsaria balear, y, por fin, a Tierra Santa, donde tienen lugar las intrigas palaciegas del Reino de Jerusalén y la omnipresente amenaza sarracena.

En El caballero del Alba seremos testigos de la dura vida fronteriza en el Teruel de principios del siglo XIII y veremos nacer y crecer un amor capaz de dar vida a la leyenda; asistiremos con Diego de Marcilla a la cruda campaña de Las Navas, a la brutal masacre de Malagón o a la heroica toma de Calatrava, preludio de una de las batallas más importantes de la Historia de España. Nos estremeceremos a la sombra del fanatismo integrista que barrió de un plumazo el sueño cátaro y nos ilusionaremos con la nobleza guerrera de Pedro II. Surcaremos el mar, pugnando ora contra las tormentas enviadas por Dios, ora contra los corsarios procedentes de las islas. Lucharemos por la libertad y por la amistad más pura y acabaremos llevando las barras de Aragón a la propia Tierra Santa.

Con un estilo evocador y una rigurosa fidelidad a la Historia, al estudio militar y a las bases de la tradición, El caballero del Alba nos traslada a un tiempo de guerra para ser testigos de la más bella leyenda de amor, un mito épico que entrelaza sus dedos con la Historia y que, ochocientos años después de su desenlace, sigue despertando el orgullo y arrancando las lágrimas de sus herederos.

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